La ONU garantiza una vigilancia férrea e independiente del Acuerdo

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos compromete su apoyo a un posible diálogo con el ELN y advierte que no tolerará un nuevo genocidio como el de la Unión Patriótica.

Vigilancia férrea y denuncia firme. Ese ha sido el compromiso expresado este jueves por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los de Derechos Humanos, Zeid Ra’al Al Hussein, quién ha dicho que este organismo será totalmente independiente “el amigo sincero que dice la verdad en todas las ocasiones”. Al Hussein ha hecho hincapié en varias cuestiones, como una especial atención en que no se repitan con las FARC casos como el del genocidio de la Unión Patriótica (UP), o la necesidad de inversiones en las zonas rurales que acaben con la tremenda desigualdad existente en Colombia. En su intervención otras dos ideas han tenido especial relevancia: que la implementación de los acuerdos no llame al desánimo si la rapidez no es la esperada, y el compromiso “pleno y entusiasta” de su oficina a cualquier intento “concertado” de negociación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Las economías ilícitas, en especial los estragos de la minería ilegal, y los ataques y asesinatos a defensoras y defensores de Derechos Humanos han sido también parte central de su declaración, en la que ha reconocido que el Gobierno de Colombia, “al contrario de otros países en el mundo”, ha aceptado que seamos “vehementemente independientes” aunque se hayan producido “altos y bajos [en la relación], diferencias”.

“Colombia puede beneficiarse de una paz completa que con imaginación y esfuerzo ahora es posible”. Así ha concluido Al Hussein sus palabras en un discurso plagado de confianza en el proceso y en los acuerdos, con un llamado a votar ‘Sí’ en el plebiscito del domingo y con el compromiso del Alto Comisionado de ser un garante imparcial y de mantener su vinculación con el proceso. Palabras de emoción y de esperanza con lo ocurrido en los últimos días, sin dejar margen a complacencias ni con el Gobierno ni con las FARC. A ambos les ha dicho que “no dudaremos en intervenir si hay violación u omisión seria por parte de alguno”.

Especial atención pondrá su oficina para que no se repitan “deplorables” hechos como el Genocidio de la UP, el asesinato de Carlos Pizarro tras la desmovilización del M-19, e incluso la muerte de paramilitares también desmovilizados. “Esto no puede ocurrir otra vez”, ha insistido para incluir en este capítulo de asesinato del disenso los ataques a defensores de derechos humanos, líderes campesino, colectivos LGBTI o periodistas. “776 asesinatos entre 1991 y 2015 y 36 en lo que va del año” 2016, según su oficina, aunque algunas organizaciones, como Somos Defensores, suman algo más de 50. “La responsabilidad de su defensa y protección recae en el Gobierno, pero no vacilaremos en denunciar si las FARC no cumplen con sus obligaciones”. De hecho, ha anunciado que el informe anual de su oficina tendrá una nueva sección que analizará la implementación de los acuerdos de la Habana y no descartó ampliar la presencia de efectivos de su oficina en Colombia.

“8 millones de víctimas son 8 millones de razones para terminar el conflicto”

Para Al Hussein, la impunidad “ha sido un problema grave en Colombia” por parte de las Fuerzas de Estado y de los paramilitares. Pero ha insistido en que es “un gran error” sugerir que el acuerdo de La Habana supone una impunidad completa para ninguna de las partes, porque serán las cortes las que tomen las decisiones “y nosotros vigilaremos y denunciaremos si no se ajustan a los estándares internacionales”.

El Alto Comisionado de la ONU ha denunciado la tremenda desigualdad que tiene Colombia entre sus zonas rurales y urbanas -44% de pobreza en el campo frente al 15% urbano- y en especial en las poblaciones indígenas y afrocolombianas. Aquí ha aludido al Chocó, un 68% de pobreza, y La Guajira, un 53% pese a ser el departamento con mayores ingresos por petróleo. Índices de inequidad que ha llevado al caso concreto de la muerte por desnutrición de los niños en La Guajira, por falta de acceso a la salud. O de tosferina y gastroenteritis en los menores del Chocó por deficiente salud, o acceso a agua potable, saneamiento y contaminación de los ríos por la minería.

Por eso ha afirmado que el Gobierno debe utilizar miles de recursos para capitalizar los acuerdos. “No hay excusa para que un país como Colombia tenga indicadores tan dispares entre zonas rurales y urbanas. Es esencial que haya inversiones masivas del Gobierno en recursos humanos y financieros”. En este punto, reconoció la implicación con el proceso de paz y los derechos humanos del sector privado de Colombia –aludió a una reunión mantenida en Medellín-. Advirtió que las economías ilícitas son una fuente de violación de derechos humanos y opinó que el Estado debe crear “incentivos” para que los grupos “sucesores” de los paramilitares cesen estas actividades.

“Lo que está pasando en Colombia es una excelente noticia, pero se deben dar más pasos hacia la paz, aprovechar los vientos de paz tan favorables”. Al Hussein ve como un “aliento” el alto el fuego unilateral anunciado por el ELN durante el plebiscito, les conminó a ampliarlo, y comprometió “el pleno y entusiasta apoyo de mi oficina para aportar cualquier intento concertado que ponga fin al conflicto con el ELN”.

“8 millones de víctimas son 8 millones de razones para terminar el conflicto”, aseguró el Alto Comisionado, quien reconoció las dificultades inmensas, los dramas y malas interpretaciones a los que se va a enfrentar el proceso. “Que la desilusión no se asiente”.