Las FARC hacen equilibrios con los LGBTI

Las organizaciones LGBTI hacen público un acuerdo con la guerrilla que mantiene a esta comunidad en el documento de Paz de La Habana y las FARC reconocen la necesidad de mantener el enfoque de género

Hace una semana la comunidad LGBTI y las asociaciones de mujeres se topaban indignados con el supuesto acuerdo que las FARC-EP habían firmado con un sector de la iglesia cristiana en el que el demonizado enfoque de género de La Habana se reinterpretaba a favor de la familia tradicional y, en una calculada ambigüedad, se dejaban fuera a lesbianas, transexuales, gais y bisexuales. Ahora, tras la reunión de las FARC con organizaciones LGBTI éstas hace público otro documento conjunto en el que este colectivo no sale del acuerdo, permanece como víctima del conflicto armado, insiste en el reconociminto de sus derechos humanos y mantiene transversalmente el enfoque de género. Una única aparente concesión a las voces del NO que han hecho sangre con la mal llamada ‘ideología’ de género: “el Acuerdo de Paz no ha abarcado ni deberá abarcar discusiones que no estén vinculadas al origen y desarrollo del conflicto armado, tales como la definición de familia, matrimonio o adopción por parejas del mismo sexo, así como otros derechos de las personas LGBTI reconocidos en la Constitución”.

Ni el primer documento ni del segundo fueron dados a conocer por FARC que tan solo han hecho públicos los encuentros con uno y otro sector. Han sido los cristianos, por un lado, y las organizaciones LGBTI, por otro, quienes han asumido el rol de hacer público uno y otro texto, ambos suscritos por las FARC. La guerrilla sí ha insistido en que se trata de documentos que luego deberán debatirse en el marco de las conversaciones con el Gobierno.

No obstante en el comunicado en el que las FARC dan cuenta de su reunión con las asociaciones de mujeres y los acuerdos alcanzados con ellas sí reconocen expresamente la necesidad de mantener el enfoque de género “como herramienta que permite explicar las injusticias y exclusiones históricas que viven las mujeres”.. Y afirman que los ajustes al acuerdo final “no pueden implicar ni puedan interpretarse como un retroceso de los derechos reconocidos para aquellos, sujetos, grupos, poblaciones o sectores que tradicionalmente han sido discriminados, excluidos y viven especiales situaciones de vulnerabilidad”.

Uno de sus puntos reconoce expresamente a los LGBTI en los mismos términos del acuerdo original:  “el efecto diferencial del conflicto armado en la vida de las mujeres campesinas, indígenas, afro descendientes, jóvenes, niñas, mujeres en situación de discapacidad, mujeres urbanas y la población LGTBI”.

En ese  mismo comunicado hace referencia al documento surgido de la reunión con la senadora Vivianne Morales y el líder cristiana Carlos Alonso Lucio y que desató las iras de las organizaciones de mujeres y LGBTI, y precisa que lo que refleja son “contenidos del intercambio” que sobre diferentes temas del acuerdo final se sostuvo con ellos “en el espíritu de escucha y diálogo que se viene adelantando con diversos sectores de la sociedad”.

La reunión en La Habana con las organizaciones de mujeres y LGBTI se ha producido dentro de la serie de encuentros que los integrantes de las FARC han mantenido esta semana con sociedad civil y sectores del Si, mientras la delegación del Gobierno debatía en Bogotá con los partidarios del No. La Mesa conjunta FARC-Gobierno se retomará este viernes.

El acuerdo alcanzado ahora con las comunidades LGBTI es un texto para llevar a las re-negociaciones de esa Mesa conjunta. En él se incluyen cinco puntos en los que se establece que el Acuerdo de Paz “no excluirá a las personas LGBTI y deberá mantener las disposiciones necesarias para asegurar que sus derechos humanos no sean desconocidos en el texto del acuerdo y en su implementación”. Reconoce expresamente que lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex “han sido afectadas desproporcionadamente por la violencia” del conflicto armado, lo que exacerbó “las condiciones de exclusión y discriminación que han sufrido históricamente”.

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El documento exige que el Acuerdo de Paz mantenga “transversalmente el enfoque de género” y que esto implica que no se desconocen los derechos fundamentales de ninguna población. Insisten en que es necesario “para hacer visibles los impactos diferenciados del conflicto armado sobre las mujeres y hombres; entre estos, las lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex”.

El punto cuatro entra de llenó en la polémica sobre el debate del modelo de familia utilizado por el No como arma arrojadiza contra el acuerdo y afirma que éste “no ha abarcado ni deberá abarcar discusiones que no estén vinculadas al origen y desarrollo del conflicto armado, tales como la definición de familia, matrimonio o adopción por parejas del mismo sexo, así como otros derechos de las personas LGBTI reconocidos en la Constitución Política de Colombia y en la jurisprudencia constitucional. Estos temas deberán ser debatidos libremente y en democracia en las instituciones correspondientes”.

Finalmente insisten en que ningún contenido del acuerdo de paz, ni su implementación, podrá contener disposiciones que impliquen la negación, restricción o menoscabo de los derechos fundamentales de ningún colectivo social ni nuevas interpretaciones de derechos fundamentales que tengan ese propósito.

En La Habana, Caribe Afirmativo, Darla González y Cesar Mendoza (representantes de víctimas de Nariño y Arauca, respectivamente), Colombia Diversa, LGBTI Por La Paz, Angélica Lozano (representante de Alianza Verde), Liza García Reyes, Mauricio Albarracín, Nancy Prada, Nixon Padilla y Viviana Bohórquez Monsalve, se reunieron durante cuatro horas con Jesús Santrich, Pablo Catatumbo, Pastor Alape y Victoria Sandino, representantes del secretariado de las FARC.