El levantamiento Wayuu y la represión que no es noticia

Al menos, 11 líderes indígenas detenidos en el bloqueo del tren minero del Cerrejón que desde el 31 de enero mantienen las comunidades en La Guajira para pedir respeto a su autonomía, a la consulta previa y una mejoría en los programas para niños y niñas. La contaminación informativa no ayuda.

De nada parece haber servido la detención de seis líderes Wayuú y de un menor bien entrada la noche del sábado 4 de febrero en el kilómetro 70 de la vía férrea del tren del carbón, en el territorio de Katsaliamana (Vía Uribía-Cuatro Vías), en La Guajira. Este domingo se redoblaron los bloqueos del tren del carbón en los kilómetros 133 (Ichichon), en el 114 (Pushouria) o en el 123 (Waratat). La acción represiva del ESMAD en la noche del sábado, pasadas ya las 11 p.m., y la detención de siete personas (seis autoridades tradicionales y un menor de 16 años) buscaba, como confesaba el coronel Tito Yesid Castellanos Tuay, comandante de la Policía Guajira que al judicializar a los líderes quedara desbloqueada la línea férrea. El plan les salió mal. De hecho, las comunidades han reaccionado con más decisión y este domingo se han producido nuevas detenciones en los kilómetros 133 y en el 123. En la noche del domingo, después de intensas negociaciones, los siete detenidos del sábado fueron liberados. Los bloqueos de la línea férrea también fueron levantados pero sigue la concentración de wayuu en Katsaliamana.

Las autoridades tradicionales que estuvieron 24 horas en poder de la Policía en Maicao son Alberto Uriana, de Yawasira; José Luis Uriana, de Irrotca; Ulitojoy Ipuana Epieyu, de Juyaparalen; Salvatin Urariyu, de Oulushen; Ramiro Uriana, de Sikep; José Gómez, de Pioulekat.

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Los medios convencionales, que han tardado una semana en mirar a La Guajira, aseguran que en un consejo de seguridad realizado el viernes 3 de febrero, las autoridades tradicionales se habían comprometido a levantar el bloqueo del tren. Sin embargo, desde el territorio de protesta de Katsaliamana, este martes 7 de febrero, Aja Ware, quien acompaña a los Wayúu en su resistencia, escribía a Colombia Plural aclarando que “en el consejo de seguridad realizado en Uribia no se acordó en ningún momento despejar la vía el día sábado. Por el contrario, dicho consejo fue una trampa hecha para poder identificar a los líderes de la #NaciónWayuu tomarle fotos para que el Esmad pudiera llegar en la noche con lista en mano con nombres y órdenes de captura. En la mencionada reunión, los hermanos wayuu asistentes manifestaron ante tal solicitud del gobierno de despejar la vía del tren, que dicha petición y demás temas tratados (gestión y reunión con la UNP, compromiso del gobierno departamental de llamar al alto consejero para dar celeridad y respuesta a nuestras peticiones) debían ser socializados y consultados con las autoridades tradicionales en asamblea general con la participación de todas las autoridades de las comunidades wayuu. En esa tarea estábamos el sábado en el día, convocando a todas las autoridades nuestras para realizar la asamblea, la mayoría no podía el fin de semana puesto que se encontraban en aniversarios de familiares fallecidos, en segundo velorio wayuu (restos), muy común en esta época de inicio de año según nuestros usos y costumbres. Por tal razón se propuso el día lunes realizar la asamblea, así se le dio a conocer al gobierno con antelación…”.

La noticia de la protesta masiva del pueblo Wayuú ha estado invisibilizada hasta el lunes 6 de febrero en la noche en los mismos medios de comunicación masivos que suelen dedicar tiempo y espacio a cada muerte de un niño o una niña por desnutrición en la zona. La mina de El Cerrejón, propiedad de BHP Billiton, Anglo American y Glencore, insiste en que el bloqueo de la línea férrea no tiene que ver con la operación minera, aunque para líderes y lideresas wayuu el tema de la consulta previa tienen una relación directa con esta corporación. Varios activistas denunciaban la presencia de carros y funcionarios de El Cerrejón junto a los de la Policía en la estación de Maicao.

El Cerrejón incluye una mina a cielo abierto de carbón térmico que produce más de 32 millones de toneladas al año, un ferrocarril de 150 kilómetros de largo y un puerto marítimo de cargue directo capaz de recibir buques de hasta 180.000 toneladas de capacidad.

Lo que el pueblo Wayuú reclama con estos bloqueos es que se respete su autonomía política, que el Estado intervenga de verdad para solucionar la crisis de soberanía alimentaria que se traduce, entre otras formas, en la muerte por desnutrición de 108 menores en 2016 y, en lo que llevamos de 2017, de 6 niños y niñas; y que se aplique y respete la consulta previa para proyectos en sus territorios.

La ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia) emitió esta madrugada un comunicado en el que denunciaba “que a media noche de hoy [por el sábado], miembros del ESMAD quienes llegaron en dos camiones, atropellaron a las Autoridades Wayuu y de la comunidad de Katsaliamana Municipio de Uribia”.