La huella de los desaparecidos tatúa Bogotá de dignidad

Los algo más de 100.000 personas desaparecidas forzadas en Colombia no caben en un mural de 200 metros de largo en Bogotá, pero su dignidad, defendida por familiares y activistas, sí. Este viernes 21 de mayo, una inmensa huella ha quedado tatuada en la Carrera Séptima a la altura de la calle 63, justo enfrente de la sede de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), para reclamar que aparezcan ya las más de 370 personas desaparecidas en el marco del Paro Nacional que comenzó el 28 de abril y que tienen en jaque a un Gobierno Nacional acusado –desde dentro y desde fuera- de la violación sistemática de los derechos humanos durante las protestas.

Lucía Osorno, hermana de Pedro Nel Osorno Ospina, desaparecido el 13 de mayo 1989, participó en la acción junto a otras 300 personas y planteaba la importancia de tomarse la calle para dar visibilidad a la “desaparición de jóvenes durante las protestas y, desde el arte, conectar a la sociedad con el genocidio que está ocurriendo en Colombia”.

La intervención artivista fue convocada por diversos colectivos y activistas (Desaparición Forzada.com, Pacifista, Bambalú, Ma.s.a, La Otra Danza, M9s, Erik Bautista-Toni Daleman) para visibilizar los casos de las, al menos, 379 personas desaparecidas en la protesta pero para conectarlas al tiempo con las 82.472 desaparecidas forzadas durante las últimas décadas y que el propio Estado reconoce, aunque los familiares siempre han denunciado que debido al subregistro la cifra puede estar más cerca de las 120 mil que de las 80 mil.

Erik Arellana Bautista, hijo de Nydia Erika Bautista, desaparecida el 30 de agosto de 1987, es miembro del Equipo Desaparición Forzada, de Human Rights Everywhere (HREV), calificaba como “vergonzoso y lamentable” que el Estado utilice este crimen, “propio de gobiernos totalitarios, para reprimir e intimidar en la protesta social. Exigimos que nos digan cuántos son, dónde están y que los devuelvan vivos, porque vivos se los llevaron”.

La huella es impresionante… en algo más de 200 metros a lo largo de la Séptima se lee la palabra “Desaparecidxs” y debajo de ella “379 ¿dónde están? 82.472”. Para poder lograr este digno tatuaje en el corazón de la capital del país, fue necesaria la participación de unas 300 personas. Este domingo 23 de mayo se ha convocado a las 11 de la mañana en la zona del mural para “tomar la foto de los que estamos por los que no están”.

Diversas organizaciones nacionales e internacionales han denunciado el uso de la detención desaparición y de la desaparición forzada como una herramienta de intimidación y de venganza durante el Paro Nacional. De hecho, HREV emitió un informe especial en el que recordaba que el Estado colombiano está violando todos los estándares interamericanos respecto a la actuación de las fuerzas de seguridad durante unas protestas y la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha mostrado su alarma ante esta realidad, incluida la detención-desaparición. Hasta el día de hoy, el Gobierno de Colombia no había autorizado la entrada al país de la misión de seguimiento que la CIDH pretendía enviar al país. La entidad solicitó “anuencia” del estado para poder viajar al país después de “haber recibido diversas denuncias de presuntas violaciones a los derechos humanos producto del uso excesivo de la fuerza durante las protestas sociales. La información recibida señala, entre otras, la existencia de personas fallecidas y desaparecidas, hechos de violencia sexual, tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra de manifestantes, abusos contra personas defensoras y ataques a personas indígenas”.