La Comisión de la Verdad arranca sin la desclasificación de los archivos de inteligencia

Santos firma los decretos de creación de la CEV y de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, con la idea de una verdad que sirva para la reconciliación.

La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV) ha echado a andar este miércoles, pero lo hará sin la posibilidad de acceder a los documentos clasificados de los archivos de inteligencia y con algunas críticas hacia el hecho de que la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos no será un ente autónomo del orden nacional ni tendrá un régimen legal propio. La firma de los decretos por los que se crea la CEV, la Unidad de Búsqueda y el órgano de escogencia de sus integrantes han sido firmados este miércoles por el presidente Juan Manuel Santos en un acto no exento de polémica pues las organizaciones que representan a las víctimas de los crímenes perpetrados directamente por el Estado no tenían voz en el diseño inicial del acto, en el que sí han tomado la palabra otros representantes de víctimas.

Varias veces se escuchó desde el público frases como “las víctimas de crímenes de Estado tienen derecho a ser escuchadas”. Finalmente, al finalizar el acto, y una vez que Santos intervino, se dio la palabra a Alejandra Gaviria, integrante del Movice, que se sumó en el escenario a quienes sí habían hablado inicialmente. Dio las gracias por la comisión y por darles finalmente la palabra “porque sería muy grave que se hubiera omitido su voz. “Hoy usted nos hace un compromiso, no con una parte de la verdad sino con toda la verdad, con la verdad para todas las víctimas. Y eso significa un compromiso de muchas partes, incluidos ustedes señores militares. Necesitamos compromiso de que se desclasifiquen sus documentos”.

 

Las víctimas del conflicto parecen volver al debate público sobre la implementación del acuerdo de paz, pero el camino aún es largo. Aún hay temas pendientes y el más determinante es el que denuncian desde agrupaciones como el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) o el Colectivo de Juristas José Alvear Restrepo (CAJAR), o  la corporación de derechos humanos Reiniciar, que vuelven a reclamar la desclasificación de los archivos de inteligencia, que no está en el decreto, como una “condición impostergable para conocer la verdad”.

En las palabras del presidente no ha habido ninguna alusión a esta demanda, aunque sí ha insistido en que esta comisión abordará la verdad de todas las víctimas, de las guerrillas y también de los agentes del Estado. “Serán las víctimas quienes van a asegurar que la comisión, más allá de producir un informe, sea un espacio de inflexión, un espacio de altísimo valor simbólico que sirva para cerrar las heridas del conflicto y sentar las bases de la convivencia y las garantías de no repetición”. “Todas las víctimas tienen los mismos derechos”, ha dicho Santos en unas palabras cargadas de épica en las que ha planteado la Comisión y la Unidad de Búsqueda como la puerta definitiva para la paz y la reconciliación. A las voces críticas, sin citarlas, les ha lanzado dos mensajes. A quienes sí están por el acuerdo de paz pero han cuestionado su desarrollo, les ha dicho que las normas que hoy se aprueban son fruto de ese acuerdo de paz, han contado con participación de las víctimas y tienen el aval del Congreso de la República. A las voces de oposición, o cuestionamientos como los que vienen desde las Fuerzas Armadas, el presidente ha dicho que el compromiso del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición es llegar a “una verdad holística y no fraccionada” y que quienes se oponen son quienes quieren que el proceso de paz se limite al desarme de las FARC porque “no quieren reconocer su responsabilidad y se han opuesto rabiosamente a la JEP porque le tienen miedo a la verdad”.

“No se trata de desatar una cacería de brujas sino alentar a quienes hayan tenido alguna responsabilidad a reconocerla”, ha apostillado después para tranquilizar a algunas partes a quienes ha recordado que “la Comisión es un mecanismo extrajudicial que no pretende responsabilidades penales individuales. Lo que en ella se diga no tendrá efecto judicial pues su principal función es la verdad”. “La verdad debe servir no para la venganza, sino para la convivencia, no para el odio, sino para encontrar el camino de la reconciliación”.

Pero para llegar a esa reconciliación, algunas víctimas, como el Movice, creen que hace falta esa desclasificación de documentos. Celebran la puesta en marcha de la CEV, pero insisten en que en este decreto el Estado sigue “eludiendo su responsabilidad” en el conflicto armado y su compromiso con el esclarecimiento de la verdad al negar la posibilidad de conocer los archivos de inteligencia y contrainteligencia que reposan en su poder. “Éste es el momento para que el presidente demuestre su compromiso con la reconciliación”, ha indicado el Movice en un comunicado en el que recuerda que el Estado “ha sido, y sigue siendo, uno de los principales responsables del conflicto armado interno y la violencia sociopolítica en Colombia” y los organismos de inteligencia “han sido responsables de graves violaciones a los derechos humanos, que han alimentado la dinámica de violencia y represión contra el movimiento social y popular, motivados por los principios de la Doctrina de Seguridad Nacional y sus concepciones sobre el ‘enemigo interno’”.

Como ejemplo, el Movice recuerda la “sistemática” persecución, entre 2003 y 2008, que el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) efectuó contra 300 personas catalogadas como amenaza para la seguridad nacional. Personas entre las que se encontraban defensores y defensoras de derechos humanos, líderes sociales, periodistas y miembros de la oposición, según reconoció la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su Informe Anual para el año 2009.

La CEV que se crea formalmente con el decreto firmado hoy tiene como objetivo promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas y determinar la responsabilidad de quienes participaron directa e indirectamente en el conflicto armado. Estado y FARC se comprometen a contribuir de forma decidida al esclarecimiento de la verdad y a reconocer sus respectivas responsabilidades. La Comisión tendrá una duración de tres años a contar una vez pasados los seis meses de preparación del órgano. Tendrá 11 comisionados que pueden venir desde diferentes sectores de la sociedad y que serán elegidos por medio de un Comité de escogencia imparcial e independiente.

Las víctimas

Durante el acto todas las víctimas que han tomado la palabra han incidido en la necesidad de ahondar en la verdad para caminar hacia la paz. Yolanda Perea, como representantes de las víctimas de violencia sexual, ha confiado en que la CEV sirva para esclarecer esa verdad, acabar con la estigmatización de este tipo de víctimas y que la sociedad conozca para que no se repita.

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El periodista Hugo Mario Cárdenas ha planteado que la verdad es “el patrimonio más valioso de un país que ha empezado a espantar sus miedos” y ha advertido de que “una verdad a medias es el eslabón que amenaza con volverse a romper”. “Lo que hay en Colombia es hambre de perdón, porque muchos victimarios también fueron víctimas”. El testimonio de Yolanda Pinto de Gaviria, viuda del exgobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa, ha sido emocional, con la voz quebrada en algunos instantes, y totalmente al lado del trabajo realizado por Juan Manuel Santos en este proceso de paz. “Le agradeceré eternamente, hasta el día que me muera, lo que usted hizo presidente”. Para Pinto de Gaviria la CEV es “una de las herramientas más potentes de los acuerdos de La Habana” que va a permitir sanar las heridas que un conflicto “inútil, injusto e innecesario. “Lo que logramos en la La Habana es el fin de la guerra. Le digo a mis hijos, no importa cuánto nos cueste, vamos a dejar de matarnos y solo eso vale todo. Y lo poco o mucho que tengamos que entregar ha valido la pena si ya no volvemos a enterrar víctimas del conflicto”. “Esta comisión es la garantía de que un día, muy pronto, vamos a poder mirarnos a los ojos sin odiarnos”, ha concluido.

Teresita Gaviria es, y volvió a ser este miércoles, la voz de las víctimas de desaparecidos. Como representante de las Madres La Candelaria, ha hablado de día histórico y señalado que “nosotros aprendimos a perdonar y a acercarnos a los que nos hicieron daño”. En nombre de las víctimas indígenas ha hablado Lisinia Collazos, quien aludió a una memoria que camina. También ha tomado la palabra el presidente de la Mesa Nacional de Víctimas, un órgano muy cuestionado en los últimos meses por las mesas locales que no se sienten representadas.

Santos insistió en que las víctimas son el centro del acuerdo y la implementación y aseguró que hoy se está listo para una verdad total de todos los involucrados, más allá de la verdad judicial a la que solo se podía aspirar antes. Y en este sentido, planteó que esta verdad no solo va permitir saber qué pasó, cómo y por qué sino el efecto devastador del conflicto armado sobre la democracia colombiana (citó el asesinato y desaparición de cargos públicos y el genocidio de la UP), y las dinámicas del conflicto y su impacto en los territorios “porque la Comisión y el Sistema Integral no solo buscan una rendición de cuentas sino mirar hacia adelante y contribuir a la convivencia. Por eso tiene enfoque territorial”