Los Nobel de Paz que no lograron la paz

Santos recibe oficialmente en Oslo el galardón que reconoce su papel en la paz de Colombia. Un premio con antecesores polémicos más cercanos a la guerra que a la paz. El Comité Noruego dice querer impulsar los procesos, pero sus intenciones no siempre tuvieron resultados.

¿Es el premio Nobel de Paz garantía de paz? ¿El premio a la persona se refleja en sus contextos, en sus realidades? El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, recibe este 10 de diciembre, en Oslo, un galardón que quiere reconocer su contribución a la paz en Colombia. Una paz que enfrenta su mayor reto a partir de ahora, con la implementación de los acuerdos de La Habana, con el paso del papel al territorio, de los propósitos a las realidades. Con estos Nobel el Comité Noruego reconoce “a la persona que ha hecho el mejor trabajo o la mayor cantidad de contribuciones para la fraternidad entre las naciones, la supresión o reducción de ejércitos así como la participación y promoción de congresos de paz y derechos humanos en el año inmediatamente anterior”. Pero ese objetivo no siempre es garantía de cumplimiento y los 115 años de premios otorgados contienen ejemplos más que cuestionables, de lo conseguido y, sobre todo, de los premiados.

El primer Nobel de paz se concedió por primera vez en 1901. Desde entonces, solo 15 mujeres lo han recibido y 25 jefes de Estado se han hecho con uno, 13 de ellos estando en el cargo. Como ejemplo de los claroscuros de estos premios algunos nominados que no lo lograron: nombres como Stalin (propuestos dos veces por sus esfuerzos para acabar con la II Guerra Mundial), Musolini o Donald Trump este mismo año. Hasta Hitler fue postulado, aunque en una acción con la que se pretendía, precisamente, alertar sobre el fascismo. El debate generado, con muchas voces a favor, de la concesión probó lo acertado de la intención del parlamentario sueco Brandt. En el listado de premios Nobel de paz, los presidentes y secretarios de Estado norteamericanos copan buena parte de los galardones.

Sin embargo, Mahatma Gandhi no lo consiguió nunca, pese a haber estado nominado en cinco ocasiones (1937, 1938, 1939, 1947 y 1948 ). El Comité acabó reconociendo públicamente, décadas más tarde, que había fallado pero tampoco intentó corregir la omisión con un premio póstumo.

La concesión del Nobel a Juan Manuel Santos se produjo apenas unas horas después de que ‘perdiera’ el plebiscito para refrendar el acuerdo con las FARC. Se interpretó como un apoyo internacional a un proceso al que una pírrica diferencia de apenas 60.000 votos echaba el freno. Aunque Santos compartió con las víctimas el premio, no se incluyó oficialmente al resto de nominados: cinco representantes de víctimas y Rodrigo Londoño-Timochenko, en nombre de las FARC-EP.

El Comité Noruego pretende con los premios de paz posicionar una agenda y resaltar algunos procesos o consolidarlos, poner el foco internacional sobre determinados temas y conforme a coyunturas concretas. Es la justificación que dan quienes tratan de explicar algunos galardones cuestionados o candidatos con poco respaldo internacional o simplemente inexplicables. Presidentes que hicieron más la guerra que la paz, altos cargos involucrados en golpes de Estado, instituciones que permitieron dictaduras o simplemente reconocimiento a hechos que nunca se produjeron. Kissinger, Shimon Peres, Isaac Rabin y Yasir Arafat, Obama, la Unión Europea son algunos de los casos más polémicos.

2015. Cuarteto para el diálogo nacional del Túnez .

”Por su decisiva contribución a la construcción de una democracia pluralista en Túnez como consecuencia de la Revolución de los Jazmines en 2011”. El Cuarteto Nacional de Diálogo en Túnez estaba formado por el Sindicato General de Trabajo de Túnez, la Confederación de Industria, Comercio y Artesanías (UTICA), la Liga de Derechos Humanos de Túnez (LTDH) y la Orden de Abogados de Túnez. Su papel fue mediar entre las fuerzas políticas enfrentadas, acompañar el proceso de elaboración de una Constitución y la creación de instituciones democráticas fuertes. Cierto que es el único país de las llamadas ‘primaveras árabes’ que mantiene la democracia pero la transición desde la dictadura de Ben Ali no ha resultado sencilla. Tensiones políticas y violencia han amenazado el proceso, con tres elecciones. El mayor reto es el terrorismo yihadista cuyas periódicas embestidas han arrasado el sector turístico.

2012. Unión Europea.

“Por su contribución durante seis décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa”. En esas seis décadas no fue capaz de evitar el desmembramiento de Yugoslavia y sus sangrientas guerras civiles, fue duramente cuestionada por su apoyo al golpe de Estado en Argelia y convivió con dictaduras en España y Portugal, entre otros. Hoy la UE cierra las fronteras a los miles de refugiados Sirios que huyen de la guerra, miles de norteafricanos se hacinan en campos de refugiados del sur de Italia y España esperando una oportunidad de acceso en el ‘primer mundo’ y hay proyectos para restringir el tratado de Schenguen que permite el libre paso de personas por las fronteras de la Unión. Más de 4.000 personas han muerto ahogadas en el Mediterráneo en 2016 tratando de llegar a Europa. En este año la Unión Europea ha invertido 15.000 millones de euros en la seguridad de sus fronteras y en sus países se han incrementado los recursos en I+D para armamento.

2009. Barak Obama, presidente de Estados Unidos.

El premio generó radicales oposiciones y apoyos. Se le entregó en su primer año en la Casa Blanca por su “extraordinario esfuerzo en fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre pueblos” y por su “visión de un mundo sin armas nucleares”. Las críticas arreciaron y pasados los años su política demuestra una línea más belicista que pacifista. En 2009, momento del premio, Estados Unidos reforzó su presencia militar en Afganistán y pospuso hasta 2016 la retirada de las tropas del país. En 2011 aprobó ataques aéreos contra el régimen de Muarmar el Gadafi en Libia. En 2014 se volvió a involucrar militarmente en Irak a pesar de que tres años antes había impulsado una retirada de las tropas. La excusa fue hacer frente al yihadismo.

En cuanto a la visión del mundo sin armas nucleares, al ya casi expresidente de Estados Unidos le acusan de que Washington aún puede realizar ataques nucleares preventivos, que no ha habido cambios en los llamados ‘requisitos’ para una respuesta nuclear y que no se ha reducido el número de cabezas nucleares guardadas en la reserva. A su favor el haber liderado -junto a otros cinco países- el acuerdo nuclear con Irán y haber promovido el deshielo con Cuba.

En su discurso al recibir el nobel abogó por no permitir que las diferencias entre los pueblos marquen la forma en que se relacionan, y lo cierto es que la intolerancia, el miedo y la confrontación entre civilizaciones lo único que han hecho es aumentar. Obama también se comprometió al acercamiento entre Israel y Palestina. La negociación está estancada y la tensión entre ambos países se cuentan por miles de muertos palestinos. Guantánamo, la prisión de Estados Unidos en Cuba, sigue abierta pese a la promesa de Obama de cerrarla.

2007. Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y el exvicepresidente de EE UU, Al Gore.

Los Nobel de paz querían así reconocer sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático provocado por el hombre, y para sentar las bases de las medidas que son necesarias para contrarrestar ese cambio. La realidad es que los casquetes polares siguen desapareciendo y que los países se niegan a firmar o desarrollar acuerdos que comprometan de veras la reducción de los gases efecto invernadero.

2005. Mohamed El-Baradei, Organismo Internacional de Energía Atómica.

“Por sus esfuerzos para prevenir el uso de la energía nuclear con fines militares y asegurar que la energía nuclear con propósitos pacíficos sea usada de la manera más segura posible”. El Tratado de No Proliferación Nuclear  comenzó a firmarse en 1968. Desde entonces se han sumado 190 países. De ellos cinco (Estados Unidos, Rusia, Francia, China y el Reino Unido) reconocen que las tienen, y a ellos se suman Pakistán, India, Corea del Norte, Israel y Sudáfrica.

2001. Kofi Annan y Naciones Unidas.

“Por su trabajo para un mundo mejor organizado y más pacífico”. Unos años antes, en 1988 fueron premiadas las Fuerzas de paz de la ONU por sus esfuerzos derivados “en importantes contribuciones hacia la realización de uno de los principios fundamentales de las Naciones Unidas”. No hay comentarios. Les invitamos a tratar de hacer un listado de los conflictos bélicos desatados desde entonces y lo que siguen vivos.

1994. Shimon Peres, Isaac Rabin y Yasser Arafat.

“Para honrar un acto político que requirió gran valentía de ambos lados, y que ha abierto oportunidades para un nuevo desarrollo hacia la fraternidad en el Oriente Medio”. Fueron premiados por los acuerdos de Oslo de 1993 y su “contribución histórica al proceso de paz [entre Israel y Palestina] sustituyendo la guerra y el odio por la cooperación” . El enfrentamiento entre ambos países no ha hecho sino crecer, los acuerdos de Oslo fracasaron. Rabin fue asesinado al año siguiente por un israelí ultranacionalista, uno de los miembros del Comité sueco, Kaare Kristiansen, dimitió para protestar por la concesión del premio a Arafat, al que consideraba un terrorista violento.

1978. El primer ministro de Israel Menajem Begin y el presidente de Egipto Anwar Sadat.

Por los acuerdos de Camp David que ponían fina 30 años de enfrentamientos. Egipto se convirtió en el primer país árabe en reconocer oficialmente el estado de Israel y a cambio obtuvo el control de la península del Sinaí. El establecimiento de un Estado de Israel marcó el comienzo de un nuevo conflicto en todo el Oriente Medio. En 1981 los extremistas egipcios asesinaron a Sadat. A Begin le relacionaron con un complot para matar al canciller alemán Adenauer.

1973. Henry Kissinger secretario de Estado norteamericano y su homólogo vietnamita Duc Tho.

Recibieron el nobel tras la firma de los Acuerdos de Paz de París entre EE UU, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur y por el Frente Nacional de Liberación vietnamita. Duc Tho rechazó el premio, Kissinguer lo recibió. El Ejército de Estados Unidos aún tardó dos años en abandonar el país. Cuando años más tarde de la entrega del premio se desclasificaron documentos de la CIA se confirmó la implicación de Kissinger en el golpe de Estado en Chile de Augusto Pinochet, el mismo año en el que le fue concedido el Nobel. Varios intelectuales, entre ellos el escritor portugués José Saramago, pidieron que se le retirara el galardón.

A Kissinguer también se le ha relacionado con el golpe de estado de Uruguay de 1973, las desapariciones sistemáticas de opositores políticos de izquierdas en Chile y Argentina en los 70, los bombardeos el Laos y Camboya que precedieron la llegada el poder de los Jemeres Rojos y el apoyó al régimen indonesio del general Suharto, acusado del genocidio contra la población de Timor Oriental.

“Henry Kissinger fue uno de los secretarios de Estado más destructivos en la historia de este país”, aseguraba Bernie Sanders durante la última precampaña electoral en Estados Unidos.

1945. Cordell Hull, ex secretario de Estado de EE UU.

Se le concedió el premio por sus esfuerzos a favor de la paz en el occidente y por su labor a favor de la creación de las Naciones Unidas. Sin embargo, apena seis años antes Hull se opuso totalmente a que el S.S. St. Louis, un navío lleno de refugiados judíos que salió de Hamburgo huyendo de la persecución nazi, en 1939, entrara en puertos norteamericanos, y maniobró para que fuera rechazado también en Cuba. Tuvo que volver a Alemania y más de un cuarto de sus pasajeros murieron en el Holocausto.

1919. Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos.

Por la fundación de la Sociedad de Naciones (origen de las Naciones Unidas). Sin embargo, a Wilson se le achaca una política de injerencia castrense en México (1914), Haití (1915) y la República Dominicana (1916), de haber repuesto el Servicio Militar Obligatorio en 1917 para la intervención en la Primera Guerra Mundial (1914-1919) y, de dar fuelle a la segregación racial con un apoyo público al Ku Klux Klan.

1906. Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos

Se le reconocía así su labor de arbitraje en el Tribunal Internacional de la Haya y la mediación para acabar con la guerra Ruso-Japonesa (1904-1905). No se tuvo en cuenta su intervención en la Guerra de Cuba (1898) y en la Filipino-Estadounidense (1899-1902), que instigó revueltas en Panamá, que estableció la base de Guantánamo (1903), e invadió la República Dominicana (1905).

Y los aplaudidos

En esta lista de hombres de Estado premiados con el Nobel también está la de aquellos sobre los que pesa una mayor unanimidad por un papel destacado en abrir puertas de entendimiento aunque la realidad posterior se empeñara en muchos casos en lo contrarios. Es el caso de Martín Luther King (1964); el expresidente de Costa Rica Óscar Arias Sánchez (1987) “por su trabajo por la paz en Centroamérica” y en especial la firma del acuerdo que acabó con la guerra en Guatemala en 1987; Willy Brandt (1971), canciller de la República Federal de Alemania; Frederik Willem de Klerk y Nelson Mandela (1993) por su trabajo para el fin pacífico del régimen de apartheid y sentar las bases para una nueva Sudáfrica democrática; Mijaíl Sergéyevich Gorbachov (1990) “por su liderazgo en el proceso de paz que hoy en día caracteriza a partes importantes de la comunidad internacional”, y Jimmy Carter (2002) “por sus décadas de esfuerzo incansable para encontrar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, y promover la democracia y los derechos humanos, así como para promover el desarrollo económico y social”.