Máxima pasión, selectiva solidaridad

La pasión por el fútbol serviría de coraza social y política no sólo para protegernos de los problemas de violencia que a diario vive el país, sino para no reconocer las dimensiones sociales, económicas, étnicas y políticas que subyacen a esas múltiples violencias que exhibe Colombia históricamente.

¿A quién le importa que te maten?

Los consejos de seguridad que necesita este país no tiene que ver con la guerra contra 6 o 7 mil hombres y mujeres de las FARC, sino con la profunda penetración de una lógica criminal en el propio estado –el ethos mafioso del que habla Germán Ayala Osorio-.