El coronel que no pudo ser general apuesta su futuro a la JEP

El coronel Bastidas es uno de los 1.751 militares y policías que han suscrito el acta para acogerse a la JEP. Su historia es la de la impunidad y los ascensos a punta de falsos positivos y silencios en el sistema. Navegamos en la hoja de vida de unos de los coroneles ‘ejemplares’.

El pasado 5 de diciembre en la lista de ascensos militares que se aprobaba en la Comisión II del Senado estaba el nombre del coronel Miguel Eduardo David Bastidas, que buscaba ascender a Brigadier General. Ese nombre en la lista sorprendía porque el 27 de noviembre la Fiscalía 106 de Medellín le impuso medida de aseguramiento por crímenes de lesa humanidad como coautor por omisión de 32 homicidios en persona protegida, 14 desapariciones forzadas, 3 detenciones ilegales, privación del debido proceso, 10 delitos de tortura en persona protegida, desplazamiento forzado de población civil y concierto para delinquir. Bastidas, además, obtuvo un plazo de 10 días hábiles para allegar el Acta de sometimiento a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la cual aún se encuentra en trámite. De hecho, según informaba la Secretaría Ejecutiva de la JEP el 15 de enero de este año, “el coronel [Bastidas] se encuentra en el último listado enviado por el Comité Jurídico del Ministerio de Defensa y está pendiente tomar su firma para el acta de compromiso”. Posteriormente, un juez será quien decidirá si recibe los beneficios que otorga la Ley 1820 de Amnistía o tratamientos especiales.

El ascenso del coronel no fue aprobado. En la sesión del Senado que trató la lista, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, aseguraba que “los que están en consideración del Senado de la República son oficiales que no tienen vinculación con procesos penales (…) es una lista de excelentes colombianos que llevan décadas prestando servicio a la República”. Bastidas estaba en esa lista y así se lo recordó la organización Human Rights Watch (HRW): “en septiembre de 2017, la Fiscalía indagó a David Bastidas —quien en ese momento asistía a clases para ser ascendido a general— respecto de su presunta omisión ante numerosas ejecuciones [extrajudiciales] perpetradas por personas bajo su mando”

Una carrera militar que inicia capturando ‘bandoleros’

La vida militar de Bastidas inició en 1989 como comandante de pelotón y siendo subteniente inició el historial de felicitaciones en su hoja de vida, muchas de ellas rezan en este período: “(…) se felicita por distinguirse en la operación ‘Martillo’ llevada a cabo el día 02 de marzo de 1992 en la Vereda Peñuelo – Municipio de Acacias-Meta contra bandoleros del 31 Frente de las FARC”; firma la felicitación su comandante de la época. (Entre la década del 80 y 90 los informes militares calificaban a los guerrilleros como “bandoleros”)

La participación de Bastidas en operaciones militares en contra de las FARC, hallazgos de campamentos, muerte a combatientes, entre otras acciones contraguerrilla, comenzaban a engrosar su hoja de vida y sumaba puntos en su carrera militar. El ahora coronel ha tenido formación en inteligencia militar, es oficial de Armas de Artillería, profesional en Ciencias Militares con especialización en Seguridad y Defensa, Alta Gerencia de la Defensa y Seguridad Nacional. Como Oficial Superior en sus últimos cargos se ha desempeñado como comandante de Brigada, de Batallón, profesor militar de la Escuela de Guerra, subdirector de la Escuela Militar de Cadetes, director de la Escuela de Soldados Profesionales, agregado militar personal en comisión en el exterior, entre otros.

Felicitaciones por su ‘ética militar’

En julio de 2004, Bastidas asumió con grado de mayor el cargo de Ejecutivo y Segundo Comandante del Batallón de Artillería N°4 Jorge Eduardo Sánchez (BAJES) hasta el 2005 para comenzar el curso de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra.

El BAJES ejercía jurisdicción sobre varios municipios del Oriente Antioqueño. Bastidas, durante el ejercicio de su cargo entre 2004 y 2005, tiene dos anotaciones administrativas en la hoja de vida como comandante encargado del Batallón, múltiples felicitaciones personales y 3 felicitaciones por ética militar que le contabilizaron 6 puntos a favor; una de ellas menciona: “el comando del Batallón lo felicita de manera muy especial por la excelente lealtad y franqueza para con la institución, superiores y los subordinados”. Además, recibió una condecoración de “servicios distinguidos en Orden Público por primera vez, otorgada por el Min. De Defensa”, tal y como aparece en su hoja de vida.

Eran funciones de Bastidas en el cargo reemplazar al comandante del Batallón en su ausencia, coordinar la Plana Mayor y hacer tareas administrativas… Aunque, él, en su declaración ante Fiscalía asegurara que “se limitaba a entregar los documentos (informe de patrullaje, lecciones aprendidas y misión táctica)”.

Durante el período de evaluación de los ascensos, las Fuerzas Militares publicaron la hoja de vida de los aspirantes y en la del Coronel Bastidas excluyeron su cargo en el BAJES. “El Ministerio de Defensa consideró importante divulgar la fecha en que contrajo matrimonio un oficial postulado para ascenso, pero omitió señalar que este coronel desempeñó un rol de mando en una unidad del Ejército que habría sido responsable de una gran cantidad de asesinatos”, señaló José Vivanco, director de HRW, en su solicitud al gobierno colombiano para suspender el ascenso de varios militares investigados por ejecuciones extrajudiciales.

Es en febrero del 2014 que la Fiscalía abrió investigación sobre altos mandos militares del BAJES acerca de 65 casos ocurridos en el 2004 relacionados con homicidios, ejecuciones extrajudiciales y violaciones graves a los derechos humanos. “De acuerdo con las pruebas recaudadas en el BAJES, no sólo no había control de las actuaciones de los subordinados, sino que existía la voluntad común para producir resultados antijurídicos”, aseguró la Fiscalía.

La responsabilidad de mando

Las Fuerzas Militares realizan operaciones partiendo de un conjunto de protocolos conocidos como: manual de procedimiento, elaboración y ejecución de planes operacionales, y cada operación tiene un planeamiento, conducción, ejecución y evaluación. Además, antes de una operación, se realiza un informe de inteligencia.

“En la primera fase del planeamiento le corresponde al comandante asesorado de su plana mayor S2 y S3 (labores que realizaba Bastidas); la conducción [corresponde] a quien dirige el desarrollo de la operación; la ejecución, al que realiza la maniobra o movimiento, y la evaluación, al comandante”, se describe en el expediente de la Fiscalía. El manual operacional establece “que el comandante es el directo responsable por lo que suceda con su unidad ya sea por omisión o por la extralimitación en sus funciones”.

Dentro de los hallazgos, la Fiscalía encuentra que los homicidios de algunos de los 65 casos analizados “no tuvieron ningún plan de inteligencia y mucho menos una planeación desde el deber ser o la legalidad, y es por ello que los comandantes elaboraban las ordenes de operaciones y misiones tácticas después de los resultados, sólo y exclusivamente para ‘legalizar” los homicidios y posicionar la Brigada como la mejor unidad táctica del país”.

Por responsabilidad de mando se imputa a Bastidas en el caso 44 del expediente 9729 de la Fiscalía. Los hechos sucedieron “el 16 de julio de 2004 en la vereda Buenos Aires, jurisdicción de San Carlos, miembros del Ejército Nacional al mando del teniente Carlos Riaño afirmaron haber tenido un combate y reportaron como resultado operacional la muerte de un N.N. de sexo masculino”. En 2016, la justicia ordinaria logró establecer que la víctima fue sacada arbitrariamente de su casa por tropas del Ejército Nacional para ejecutarlo. Por estos hechos se condenó a prisión al teniente y a 10 soldados; el juez penal del caso ordenó,“ continuar la investigación por parte de la Fiscalía sobre otros militares incluidos en el informe de destacados y que no fueron vinculados a la presente actuación”.

La defensa del coronel

“En su indagatoria, el coronel Batidas reconoce que había una presión de la cúpula militar para dar resultados operacionales pero que esas exigencias fueron mal entendidas por la tropa porque se les exigían resultados legales”, ante lo cual la Fiscalía advierte: “Queda claro que las exigencias no eran de cualquier tipo de resultado operacional, sino de bajas”.

En la audiencia ante la Fiscalía, Bastidas sostiene que su labor en el BAJES eran sólo tareas administrativas, “no tenía mando” y organizaba las carpetas concluida la operación. “En cuanto a que ellos no intervenían en las operaciones, porque si bien es cierto no estaban en esa reunión de planeamiento, sí podían percatarse, advertir que esa carpeta operacional que pasaban al Juzgado no daba cuenta de una operación legal (…) No existe prueba en el proceso que demuestre una sola labor encaminada a establecer quiénes eran las bajas”, afirma la Fiscalía.

En el proceso de investigación, la Fiscalía determinó que Bastidas y los otros militares investigados tenían responsabilidad de mando: “No por el cargo o jerarquía que ostentaban para esa época, en su orden Teniente Coronel y Mayores, sino por el control efectivo que les permitía el mando, y que no ejercieron, tenían capacidad legal y material de emitir órdenes, modificarlas y hacerlas cumplir”.

Con la resolución de la Fiscal 106 del 27 de noviembre del 2017 se impone al coronel Bastidas una medida de aseguramiento con restricción para salir del país y se le otorgó la posibilidad de presentar en 10 días hábiles su acta de compromiso de sometimiento a la JEP que le evitaría una larga pena de prisión de ser condenado por la justicia ordinaria. El resultado de acogerse a la JEP ha sido bueno para algunos de sus iguales. De hecho, el pasado 6 de enero quedó en libertad el coronel (r) Robinsón González del Río, que cumplía una sentencia firme de 37 años también por falsos positivos.