La realidad de las Zonas Veredales más allá de los discursos

En Caldono (Cauca) 400 guerrilleros pelean con los atrasos logísticos y las intensas lluvias. “Si no existen los campamentos ¿Dónde van a estar los contenedores y los observadores?”, se preguntan dos días antes de que arranque el proceso.

“Si no existen los campamentos ¿Dónde van a estar los contenedores y los observadores?”, se pregunta Antonio un integrante de las FARC de la Zona Veredal Transitoria (ZVTN) de Caldono. Es fin de semana y faltan dos días para que las FARC y el Gobierno anuncien que este mismo 1 de marzo comenzará el proceso de dejación de armas. Es la realidad sobre el terreno, el día a día en las ZVTN más allá de los discursos y de los pulsos políticos del posconflicto. Una realidad que muestra una zona a la que han llegado dos ollas y dos estufas industriales y 35 kits con pasta de dientes para los 400 integrantes del Frente Jacobo Arenas y el Bloque Occidental Alfonso Cano. No es solo la falta de insumos, sino las denuncias de incumplimiento de los protocolos de seguridad con la presencia de militares y fuerza pública dentro de la ZVTN.

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“Llegamos el 28 de enero por la noche y lo que había era un potrero, todo lo que hay aquí ha sido construido por nosotros y con apoyo de la comunidad”, relata Antonio. En el actual espacio de preconcentración de las FARC, en la vereda San Antonio, los guerrilleros han construido tres sanitarios con pozos sépticos, las zonas comunes son de guadua y en ellas hay dos cocinas. “Nos ha llegado dos ollas, pero eso no alcanza ni para hacer el tinto para 400”, expresa Ronaldo, integrante de las FARC.

Las lluvias de los últimos días están complicando la situación. Las carpas provisionales facilitadas por el Gobierno a través de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD) filtran el agua y aunque el 2 de febrero se pidieron 12 royos de plástico, para aguantar mientras se solucionan los campamentos, el viernes 24 de febrero aún no habían llegado. “Se comprometieron con nosotros para el viernes de la semana pasada y aquí estamos esperando”, se lamenta Antonio.

Entrega de armas a medias

Y en este contexto, este martes el Gobierno y las FARC han anunciado que finalmente el proceso de dejación de armas se iniciará mañana, 1 de marzo. Atrás queda la advertencia de las Naciones Unidas, cuyo jefe de la Misión en Colombia, Jean Arnault, dijo que con los retrasos en las ZVTN habría que revisar el cronograma; queda esta misma alerta lanzada por la guerrilla y la negativa del Gobierno, que insistió en mantener las fechas pactadas en La Habana.

Lo cierto es que lo anunciado este martes no implica la entrega de armas físicas sino el inicio del “registro de las armas en todos los campamentos”. Las FARC explican que el protocolo acordado con el Gobierno implica un “reajuste” del plan de destrucción de armas inestables o explosivos que ya había empezado el año pasado en las sabanas del Yarí. “Anunciamos hoy, también, que como inicio en firme del proceso de dejación de armas, y como muestra de nuestro irrestricto compromiso con la paz, las armas de los integrantes farianos del MM&V, pasarán a custodia de la Organización de Naciones Unidas”, señala el comunicado de las FARC. Mientras, en el terreno, en Caldono, Antonio insiste en que “no es que nosotros no queramos iniciar el proceso de dejación de armas es que objetivamente el 1 de marzo no va estar listo ninguno de los campamentos, por lo tanto no van a estar instalados ninguno de los contenedores y el protocolo dice que se instalara dentro de los campamentos, en cada zona veredal, unos contenedores con cercas eléctricas que van a tener control permanente de la ONU y de las FARC. Y si no existe los campamentos ¿dónde van estar los contenedores, y los observadores de la ONU?”.

El Acuerdo de La Habana, en el anexo A, describe que el procedimiento de registro, identificación, marcado y almacenamiento de armas se debe hacer en unos contenedores con un sistema de seguridad de doble cierre, señales de acceso restringido, disposición de estantes para el almacenamiento por tipo de armas, instalación de luces perimetrales y un sistema de alarma que anuncie la apertura del contenedor, entre otras condiciones logísticas, que están relacionadas con las infraestructuras de los campamentos y para el caso del Punto de Preagrupamiento (PPT) donde esperan los 400 guerrillero de Caldono no cumple esas condiciones. Bien es cierto que el protocolo anunciado hoy por las FARC establece una primera fase de registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia; y otro, más adelante, de recolección, almacenamiento, extracción y disposición final. Está previsto que en el día D+120, es decir, dentro de un mes, se entregue en los depósitos un 30% del armamento, otro 30% antes de final de abril, y el 40% antes del 30 de junio.

Campamento precario

En la visita al campamento de Caldono se observa cableado eléctrico expuesto, instalación de placas quebradas, filtración de agua hacia el interior, “incluso en la misma bodega que por ahora tiene acondicionada para guardar los materiales,a  los trabajadores del gobierno les toco adentro poner unas bases de madera porque el agua se pasa”, señala Ronaldo. Al Gobierno le tocaba la fase 1 de las Zonas Veredales, la de arriendo de los predios, pero dicen los guerrilleros asentados en Caldono que una de las fincas aún no está solucionada. También correspondía al Estado la construcción de las áreas comunes.

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En Caldono se ha avanzado en la edificación de los baños, el comedor, el centro de almacenamiento de víveres y los lavaderos. La guerrilla avanza por turnos rotatorios en la fase tres, la de construcción de los alojamientos, pero Ronaldo apunta que tienen que estar muy pendientes de los materiales porque “intenta bajarle la calidad”. Una vigilancia que también aplican a los alimentos. Advierten que a ellos les llega una relación de los costos de los alimentos que les suministra el Gobierno y “tienen unos costos absurdos”. “Una lata de atún ordinaria que en una tienda de un caserío como los de la zona, que se entiende que los precios son más altos que en el pueblo, esa lata vale 2.500 pesos a nosotros nos llega por 5.000 pesos”.

El Gobierno también debe abastecer los requerimientos logísticos de cada campamento (aseo, ropa, mobiliario). Antonio narra que les han llegado 35 kits de UNGRD de ayuda humanitaria. “¿Qué vamos hacer 400 combatientes con 35 tubos de crema dental? Lo que está acordado no es caridad, es abastecer a las unidades mientras dure el proceso de dejación de armas y empiece a funcionar los planes de reincorporación”.

La última alerta que lanzan desde la Zona Veredal de Caldono es la seguridad de los guerrilleros. Un habitante de la cabecera municipal señala que militares del Batallón de Combate Terrestre N°146 “le están diciendo a la gente que ellos son los soldados de la paz”. Mientras, las FARC explican que militares y fuerza pública han estado por dos ocasiones dentro del perímetro de la ZVTN transgrediendo los protocolos acerca de su permanencia en la zona. Antonio también relata la llegada, aproximadamente hace un mes, de un grupo paramilitar en la vereda Cerro Alto que está a una hora de la ZVTN. “Llegaron en la tarde intimidado a la población civil”.

Todos estos hechos, aseguran las FARC, han sido puestos en conocimiento del Mecanismo de Monitoreo y Verificación que debe tomar medidas para el cumplimiento de los protocolos de seguridad de la ZVTN.