¿Qué pasa con los plazos de la dejación de armas?

El Gobierno se queda solo en la defensa de que sí se puede cumplir el cronograma, mientras las FARC se suman a las dudas lanzadas desde las Naciones Unidas

El presidente Juan Manuel Santos y su Gobierno se quedan solos en su afán por insistir en que los retrasos en las Zonas Veredales de Transición y Normalización (ZVTN) no van a afectar a los plazos de dejación de armas fijados en el Acuerdo de La Habana. Unos plazos que dependen de contenedores en esas zonas veredales, a las que no han llegado, y que se encuentran muy atrasadas, aunque casi 7.000 guerrilleros ya están allí concentrados. Primero fue Naciones Unidas, ahora son las propias FARC las que cuestionan ese cronograma. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Cuáles son los plazos?

Aunque las insinuaciones eran frecuentes desde hace semanas, las alarmas quedaron evidentemente plasmadas en la carta del jefe de la Misión de la ONU para el proceso de paz en Colombia, Jean Arnault, en la que advertía de que los plazos estaban en juego, y que las ZVTN no estaban listas ni había medios. Ahora lo ratifica la propia guerrilla en una carta en la que insiste en que ninguna de las 26 zonas y puntos tiene la infraestructura para albergar a los guerrilleros en condiciones de normalidad. Y las ZVTN son el punto de partida para la cuenta atrás de la dejación de armas. “¿Si no están terminadas las zonas, dónde se piensa ubicar los contenedores? Pareciera haber más preocupación en el Gobierno por la ubicación de las armas que por la ubicación de la gente”, advierten las FARC en una carta pública al propio Arnault.

Y al tiempo que se hace pública esa carta, este martes 21 de febrero, los responsables del Gobierno hacen su sexto balance sobre la instalación de las ZVTN y no solo insisten en negar el caos del que hablan Naciones Unidas y FARC, sino que aseguran que “si bien es cierto que no hay containers, ya hay unos cajones que están en las 26 sedes locales donde está el mecanismo tripartito y ahí es donde se va a recoger ese armamento”. El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, insiste: “el marco de los 180 días se mantiene intacto. Como evidentemente hubo un retraso, los primeros pasos que no se dieron se tienen que ajustar a estos tiempos”.

El sábado se dio por concluida la operación de traslado a las ZVTN. A la zona de La Montañita (Caquetá) llegaban los últimos 300 guerrilleros. En el Putumayo, el presidente visitaba la ZVTN de La Carmelita (Puerto Asís) y allí afirmaba que quedaban activadas las ZVTN y que por tanto “comienzan a aplicarse todos los protocolos del cese al fuego y de la dejación de armas”. “¿Si no hay campamento, qué protocolos se pueden invocar que no sean los del sentido común?”, se preguntan las FARC en su carta, en la que insiste en que esos casi 7.000 guerrilleros “están pernoctando en cambuches improvisados, y no es cierto que el 80 por ciento de las áreas comunes están concluidas como lo afirma la cancillería y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz”. “Estamos totalmente de acuerdo en que lo que siga sea la activación de los protocolos -agregan-, pero con la realización de las condiciones mínimas para su ejecución”.

El Gobierno sigue escudándose en que se ha tratado de un reto logístico “sin precedentes”; Arnault duda que estos campamentos estén listos antes de mediados de marzo y se pregunta si “¿estarían de acuerdo las partes con recalendarizar el inicio de la recepción escalonada por la misión del armamento hasta esa fecha?”; la Oficina del Alto Comisionado echa balones fuera e insinúa que los problemas en las ZVTN no son sólo achacables al Gobierno, sino a la ONU, que no ha delimitado bien las zonas, que no han instalado los contenedores para las armas y, cuyos observadores tienen un importante desconocimiento de las zonas lo que les lleva a tomar decisiones “que no corresponden a lo acordado”; las FARC reconocen un “mayor empeño del Gobierno” para resolver problemas en la última etapa pero insisten en que la demora no ha sido por su falta de voluntad sino por la falta de materiales -que debe aportar el Estado- para la construcción de los campamentos. “A la gente nuestra le ha tocado hacer sus dormitorios con plásticos y palos (…) En la mayoría de dichos lugares no están resueltos problemas como el del agua potable, la energía, la conectividad, ni el de la vialidad”.

Para la guerrilla “no es bueno que de manera prejuiciada el gobierno ahora le eche la culpa de las falencias en terreno a las FARC y a la Misión de Naciones Unidas y no suena bien que el Alto Comisionado pretenda asumir el control del Mecanismo de Monitoreo y Verificación”.

Qué dice el acuerdo

La entrega de armas que la guerrilla debe entregar en tres tramos: el 30% antes de final de marzo, otro 30% antes de final de abril, y el 40% antes del 30 de junio, cuando, según los acuerdos, los guerrilleros ya reintegrados a la vida civil deben abandonar estos puntos de concentración.

El acuerdo establecía que el dia D+5 se iniciase el desplazamiento a las ZVTN de las unidades de las FARC-EP y el transporte del armamento individual. Primer incumplimiento, ya que ese traslado se inició con retraso debido a la las zonas no estaban preparadas, incluso en algunos casos no se habían podido arrendar los terrenos. Un retraso que ha impedido que los guerrilleros estuvieran el 31 de enero en las ZVTN y el proceso no se haya acabado hasta el 19 de febrero.

Del día D+7 al día D+30 debía realizarse el transporte de las armas de acompañamiento, del armamento de las milicias, las granadas y municiones, por parte de los integrantes de las FARC-EP hacia las ZVTN, bajo la observancia del protocolo de seguridad.

Con la llegada de los integrantes de las FARC-EP a las Zonas Verdades, el Macanimso de Monitoreo y verificación (del hace parte la ONU junto a las FARc y el Gobierno) debía iniciar el registro y almacenamiento -en los contenedores que no han llegado- de las armas individuales de la guerrilla, tanto de los que se quedan en las zonas como de los encargados de tareas fuera de ellas. Tenían hasta el día D+60, según el acuerdo, es decir, hasta el 2 de marzo, pero si no están los contenedores y las zonas se ha constituido con 19 días de retraso ¿cómo se va a cumplir este plazo?

Para garantizar el control efectivo del armamento en cada Zona se determina un solo punto de almacenamiento, dentro de cada campamento, en donde están ubicados los contenedores bajo el monitoreo y verificación permanente, dice el acuerdo, y del día D+10 al día D+60 se realiza la destrucción del armamento inestable guardado en depósitos (caletas) previamente geo-referenciados. Sobre este proceso nada se ha informado.

“Recibido el armamento el día D+150, a más tardar el día D+180 finaliza el proceso de extracción de las armas por parte de Naciones Unidas, conforme a los procedimientos acordados para esta materia y certifica el cumplimiento de este proceso procediendo a comunicarlo al Gobierno Nacional y a la opinión pública. El día D+180 se da por terminado el funcionamiento de estas Zonas y el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo”. Es el párrafo del punto 3 del acuerdo de La Habana que ahora se pone en cuestión por los retrasos en la instalación y adecuación de las Zonas Veredales.

Más allá de la entrega de armas

La carta pública hecha por las FARC va más allá y cuestiona también la lentitud en la implementación de los acuerdos de La Habana, el proceso de la Juesticia Especial de Paz en el Congreso, la aplicación de la Ley de Amnistía o los debates en el Senado para modificar algunos puntos del acuerdo. “¿Si el Acuerdo de Paz de La Habana ya fue refrendado por el Congreso en representación del pueblo, por qué pretenden algunos voceros de la institucionalidad modificar el texto de los compromisos?”, se pregunta el Estado Mayor Central que insiste en que su parte sí se está cumpliendo con minuciosidad.

“Es el colmo que después de varios meses de firmado el acuerdo no haya seguridad jurídica para los guerrilleros de las FARC”, apuntan, e insisten en que la implementación“no sea convertida en una nueva renegociación, por favor”. La guerrilla afirma que los compromisos son de ambas partes y, en consecuencia “antes de fijar fechas límites para la Dejación de Armas, debiéramos fijar los plazos para la materialización de aspectos de los acuerdos que ya debieran estar cumplidos”.