“Hay que convertir la paz en un autogobierno para el pueblo”

Monseñor Darío Monsalve no quiere esconderse en un momento en que el proceso de paz está en riesgo. Habla -y habla claro- de la necesidad de incluir a las autodefensas en la construcción de paz, de sacar al narco de la ecuación, y de “rescatar” la paz de “una democracia secuestrada”. Habla de la “paz autogestionada”.

La voz del arzobispo de Cali siempre es pausada pero fuerte. O, mejor dicho, su voz es pausada y sus mensajes fuertes, claros y directos. En tiempo de campaña preelectoral, de tacticismo político y de claro riesgo para el proceso de paz, Darío de Jesús Monsalve cree que sólo el pueblo puede darse a sí mismo la paz. “La democracia en Colombia está secuestrada, ha sido absorbida por el clientelismo y por todas esas fuerzas que se expresan en el narcotráfico y en las diferentes violencias que sufrimos (…) entonces… poner el acuerdo de paz firmado entre el Estado y un grupo guerrillero como las FARC en manos de una democracia secuestrada ha sido un error y ahora se ven las consecuencias que podían anticiparse”.

Por eso, por la falta de confianza en la institucionalidad y porque el proceso de paz está “en una zona gris”, Monsalve pedía hace unos días a los grupos armados organizados, a los paramilitares y narcoparamilitares, “hechos, gestos y decisiones” que muestren su “deslinde del narcotráfico y [su voluntad de] aportación de la verdad que garantice el perdón y un futuro distinto”. Y, por eso, hoy, desde Cali, valora como muy positiva la respuesta del más grande de estos grupos, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Clan del Golfo que, este 6 de diciembre, hacían público un comunicado en el que aceptaban el reto del arzobispo y aseguraban: “Estamos analizando las medidas que adoptaremos como organización para sumarnos a tan noble empeño, con hechos que así lo atestigüen”. Las AGC felicitaban la iniciativa de Monsalve porque “apunta a romper la espiral de violencia en la que nuevamente estamos sumidos, después de un corto respiro. Es un llamado valiente, porque va dirigido a todos los alzados en armas, con el mejor ánimo inclusivo, que es lo que se requiere para empezar a salir de tanto problema”.

“Ellos [las autodefensas] llevan explorando desde hace meses con el Gobierno una vía para concertar un acogimiento a la justicia, pero eso requiere por parte de las autoridades unos cambios en la normatividad para permitir el sometimiento colectivo, además de atender asuntos jurídicos, humanitarios, territoriales e incluso respecto a la población involucrada con ellos”, explica monseñor Monsalve que ve en los mandos de las AGC “disponibilidad a dejar que el narco no sea el que conecte todas las violencias de Colombia”.

La ‘autogestión’ de la paz

El arzobispo reconoce, en entrevista con Colombia Plural, que flaquea su confianza en que el Estado tenga la capacidad de cristalizar la paz y, frente “a las maquinarias electoreras y las fuerzas corruptas que no quieren el fin del conflicto”, él apuesta por la ciudadanía, incluidos todos los grupos armados -los subversivos y los narcoparamilitares-, los agentes de la fuerza pública y las víctimas civiles. “Hay que ponerle pueblo a la paz, aunque el gobierno no alcance a definir ese marco jurídico que permita una salida a estos grupos”. La idea de Darío Monsalve es que hay que apoyar a las FARC en su esfuerzo por buscar salidas “aunque sea en esta democracia difícil que tenemos”, hay que lograr que el ELN avance en la mesa de negociación de Quito, hay que empujar a los grupos del EPL que siguen en los territorios a dejar las armas, hay que buscar una salida “para lo que llaman bandas criminales o autodefensas” y hay que “convencer a las disidencias [de las FARC] para que disientan sobre la construcción de paz y no sobre cómo continuar la guerra”. Para que eso ocurra, Monsalve sólo confía en un proceso que “horizontalice la paz”. “La voluntad expresa de todos los grupos armados debería servir para que el país reciba un impulso, para que la sociedad se mueva al rescate de los acuerdos de paz de la utilización política y electoral de los mismos”.

Justo este miércoles 13 de diciembre, las AGC han anunciado, en respuesta a Monsalve, un cese al fuego ofensivo.

El líder religioso cree que el problema tiene raíces profundas porque “la paz se perdió como ideal, como idea suprema del bien común en Colombia. Ahora la tarea es doble: “No despreciar lo logrado y fortalecer la legalidad vigente para que salven los acuerdos”, pero, al tiempo, hacer que el pueblo, “que es el que necesita la paz” haga suyo el proceso. “Es algo así como la autogestión de la paz”, explica Monsalve, “o convertir la paz en un autogobierno para el pueblo colombiano”. Un pueblo que, según el arzobispo, también debe aprovechar el escenario electoral para hacerse oír y apoyar a los sectores que tanto en las ciudades como en los territorios más periféricos están dispuestos a consensuar caminos para terminar con las violencias. Votando, según explica, también se horizontaliza la paz. Y en todo este camino, difícil y con muchos enemigos, cree el arzobispo de Cali que las iglesias, “en especial la católica, debería tener mucha más incidencia“.