Nadie como tú puede llevar en Colombia el título de Maestro, porque en verdad eso fuiste a lo largo de tu vida.
Maestro para miles y millones de víctimas del conflicto armado colombiano que han sabido beber en ti la lucha constante por la justicia, por la defensa de los Derechos Humanos y tener confianza en la autonomía de las comunidades para reivindicar tales Derechos.
Maestro para quienes se han declarado personas defensoras de Derechos Humanos, pues tu testimonio de lucha ha señalado que la constancia, la perseverancia son el condimento que permite avanzar en la exigibilidad de su cumplimiento, ya fuera mediante la lucha de la protesta social o en los estrados judiciales, que se convirtieron para ti en el escenario de la contienda a favor de las víctimas.
Maestro del rompimiento del modelo de Cristianad, que se basa en la alianza entre el Poder Político Dominante y las jerarquías eclesiásticas, pues te empeñaste en evidenciar que estos vínculos, solo reproducen un modelo de dominación que genera exclusión, estigmatización y persecución de quien piensa diferente.

Maestro del amor eficaz, pues fuiste un intérprete agudo y constante de aquel sacerdote que introdujo dicho concepto para romper con la Cristiandad, e instaurar un cristianismo liberador. Sí, fuiste un Camilita que encarnaste esa eficacia del amor a través de la lucha por la justicia a favor de las víctimas.
Maestro de inserción en los territorios colombianos, pues nadie como tú ha recorrido a pie, en mula, en bote, en carro y otros medios la selva, las llanuras, las montañas, y demás espacios donde el dolor clamaba y tú fuiste a ver, escuchar y estrechar la mano para que tu corazón se uniera a este clamor.
Maestro de espiritualidad, si bien fuiste jesuita, no estuviste trabajando para ningún proselitismo religioso, sino para escudriñar la experiencia de lo sagrado desde tus convicciones cristianas, siempre abierto al diálogo con los múltiples rostros humanos.
Confiamos que tu espíritu de maestro hoy siga acompañando a quienes siguen luchando por sus derechos, en especial en estos tiempos en los que se pretende instaurar una “batalla cultural” para negarlos e instaurar un monismo que anula la diferencia basada justamente en los derechos conquistados por la humanidad.
Gracias por tu vida, querido Maestro.
Jesús Alfonso Flórez López

